El dios
de la guerra.
Un ladrillo en tonos claros y diferentes a cualquiera
de los existentes en el mercado, cocido a más
de 1.200º C , temperatura a la que no todos los
fabricantes de ladrillo caravista pueden llegar, es
esta cocción la que aporta ciertos matices que
inciden en la calidad del ladrillo, los pequeños
cambios de tono hacen que resalte aún más
la fachada.
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